La máquina me miró con sus ojos de vidrio, mientras su cerebro
artificial analizaba mis palabras.
- Sí, - me dijo después de un momento de silencio - entiendo tu
punto de vista y tus creencias. Pero yo he creado a mi propio
Dios. Uno que responde plegarias en binario.

No hay comentarios:
Publicar un comentario